Gabriel von Max: Affen als Kunstkritiker (Monos como críticos de arte), 1889pausa [ 'pau̯sa ]
Adolf Hitler siempre soñó con llegar a ser tan rubio como este niño Fotografía: Frankfurter Rundschau
¿Qué mensaje nos quiere transmitir la Audiencia Nacional? ¿Quizás que, como el Borbón senior está muy mayor, puedes hacerle caricaturas, que no te condenan? ¿Que copas sí, sexo no? Extraños son los designios de dicha Audiencia, ciertamente... Y es que a mi todas estas cosas que ocurren siempre con los Borbones y demás integrantes de dicha unidad familiar tan campechana y tan cercana al pueblo, pero que si te descuidas, te entrullan vivo, me recuerdan la fábula del porquerizo y su cerdo, cantada por Evaristo y sus amigos...
"Siendo rey Inútil VI en el reino de Cretínia, ocurrió un hecho extraordinario, algo no corriente... ¡Un porquerizo del rey se acostaba con su cerdo! Descubiertos los amantes, el rey lo mandó encerrar... Un día que se aburría, fue a visitar al porquero, y, como rey y como padre, le preguntó:
- ¿Como es mi porquerizo que te acuestas con un cerdo?
Le contestó el porquero:
- Es costumbre de la corte, según yo tengo entendido, pues la reina todos los días hace lo mismo.
Púsose el rey colorado, y el porquerizo fue ahorcado... Enterado el populacho, esto solía decir: 'Sabia es su majestad, pues también cuida de sus derechos porcinos'.
Pero el puerco quedó desconsolado...
Cuando le iban a ahorcar, dicen que el reo cantaba por lo bajo esta coplilla...:
'Mala es esta justicia, que por lo que a unos premia a otro se nos castiga'.
El puerco nunca lo superó..."
Ende.
"It’s a wonderful time, a great evangelistic opportunity for us. When people are shaken to the core, it can open doors."
"Estamos en una época maravillosa, una gran oportunidad para nosotros para evangelizar. Cuando la gente está aterrorizada hasta el tuétano, nos abre puertas."Ciertamente... Es lo que tiene la gente, que cuando le embargan la casa, es despedida y no tiene para comer por culpa de unas pocas sanguijuelas orondas, bien comidas, pero sobre todo, bien cuidadas, pues cae presa de ratas como este reverendo. Si al susodicho elemento nada más decir estas palabras le hubieran sodomizado con un tubo de plástico bien gordo y al mismo tiempo le hubieran meado en la cara mientras le asfixiaban hasta dejarle casi tieso (por poner un ejemplo, así, en petit comité...), quizás se lo pensase mejor antes de jactarse de ciertas cosas.
El reverendo A.R. Bernard, pastor de la mayor congregación evengélica de Nueva York, hablando sobre la crisis económica en el New York Times.